lunes, 8 de agosto de 2011

¿Arte o Superstición?

 Ayer, domingo 7 de agosto, el Diario de León publicaba un artículo sobre la pequeña iglesia de Riaño que fue salvada del embalse a ser trasladada piedra a piedra. Al hacer el traslado, y su posterior montaje y restauración, fueron descubiertas una serie de pinturas que por sus características se enmarcaban en el románico popular tardío, es decir, a finales del s.XII o principios del s.XIII. Para darla a conocer, gracias a un acuerdo entre el párroco y el ayuntamiento de la villa montañesa, se pueden visitar hasta el 31 de agosto de 10.00 a 11.00 y de 20.00 a 21.00 horas, de martes a domingo.

Visité esa iglesia en el año 94 y recordaba sus pinturas vagamente, además, entonces la fotografía no era digital y era el atardecer, así que sólo poseo una foto de bastante mala calidad. Sin embargo, al artículo del periódico lo acompañaba esta estupenda ilustración.

Según el artículo del periódico:

Antonio González Matorra, presidente de la asociación cultural Montaña de Vadinia, describe así estas figuras: "Para representar al mal, al diablo, se pintaron dragones con cabeza perruna y grandes ojos, orejas puntiagudas, alargadas mandíbulas y cola de serpiente;..."




Esto me hizo recordar de inmediato otras imágenes descubiertas hace ahora dos años cuando investigaba para el proyecto de rehabilitación de la Iglesia de Torre de Babia.


Como todos podeis ver, el dibujo pertenece a otra época, mucho más avanzada, en la que ya son comunes las representaciones de dragones (Renacimiento). Lo son menos en el Gótico, caso de las de Riaño, o al menos nos han llegado pocas muestras de ello.

En el caso de las pinturas de Torre de Babia, se hallan también en el ábside, solo que en la pared en lugar de en la bóveda, y ocultas por un retablo fechado a finales del s. XVIII. Todo el ábside está pintado con sencillos dibujos que tratan de emular la sillería recubriendo las paredes laterales y restos de otros motivos que aún se adivinan en la bóveda, incluida una paloma representando al Espíritu Santo. Sin embargo, la pared frontal carece de pinturas, lo que hace suponer que tuvo un retablo anterior, frontal, pegado a ella.


Eso significaría que esta figura estaría cubierta por ese supuesto retablo. Por lo que resulta sumamente curiosa su existencia. El dibujo, aunque perfilado toscamente y sin color, compone una figura completa, no le falta ninguno de los detalles ni elementos mencionados para el caso de Riaño, pero no está acompañado de nada más. Quizá quedó inacabado por un cambio de proyecto o quizá quien lo realizó sabía que habría de quedar oculto y su intención era otra.


 En cualquier caso, la iconografía del Dragón es una de las más complejas existentes y está presente en casi todas las culturas del mundo. La más genérica de sus interpretaciones es la de representar algo terrible, el mayor de los miedos, y, por tanto, quien lo vence, se convierte en héroe. Razón por la cual, las novelas caballerescas medievales están llenas de caballeros que luchan contra dragones, emulando a sus patronos, San Jorge y San Miguel Arcángel.

En el bestiario medieval religioso, el dragón representa generalmente al demonio, pero algunos estudiosos, como Dontaine y Schneider, lo interpretan como símbolo de una plaga o enfermedad, respectivamente. Después de las grandes pestes que asolaron europa a lo largo del medievo, no es de extrañar la abundancia de su imagen.

Por otro lado, como ya dijimos, en la complejidad de su significado, también representan a un ser vigilante y fuerte, apropiado para guardar templos y tesoros, aunque en la iconografía cristiana predomina su carácter negativo.

Fuente: Diccionario de símbolos. Eduardo Cirlot.

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